El Seminario es el corazón de la Diócesis de San Juan de los Lagos, el lugar privilegiado de la formación de los futuros pastores. Es el espacio formativo que propicia todas las herramientas para que tengamos buenos y santos sacerdotes.

Para que el Seminario pueda funcionar, es necesario la presencia de muchos jóvenes que digan ¡sí! al llamado de Dios, son necesarios sacerdotes cualificados que acompañen a los seminaristas, son necesarios sacerdotes maestros, directores espirituales, confesores, que formen los corazones y las mentes, son necesarios los apoyos materiales para el sostenimiento básico, son necesarias personas entregadas con el apostolado, que contagien de vitalidad a los formados.

Esta ocasión es oportuno y necesario agradecer la labor de tantos bienhechores económicos y promotores de la Red de Amigos y Bienhechores del Seminario, que contribuyen para el sostenimiento de las diversas casas de formación. Muchos seminaristas desconocen la labor de tantos promotores que se desgastan recorriendo las calles de los pueblos y ciudades en búsqueda de personas generosas que quieran contribuir a que este corazón de la diócesis. Muchos seminaristas desconocen el sacrificio de tantos y tantos hogares que se desprenden de una moneda con el deseo de servir a Dios mediante esta labor.

Con el fin de agradecer a estos bienhechores y promotores, el Seminario acogió, como en otras ocasiones, a lo promotores de la Red de Amigos y Bienhechores del Seminario, que se dieron cita el domingo 19 de noviembre en el Seminario Mayor, para celebrar la Eucaristía, presidida por el Vicario General, el Pbro. Ramón Orozco Muñoz, compartir los alimentos, compartir experiencias, conocer a algunos seminaristas, para conocer la situación económica del Seminario al que ayudan.

Es mucha la alegría que invade a todos al sentir como propio el proyecto de la formación de los seminaristas de nuestra diócesis. Esta alegría sin duda brota de los corazones que se han encontrado con el tesoro escondido.

En los próximos días, previos al Día del Seminario, los seminaristas acudirán a las parroquias y comunidades de la diócesis, para seguir pidiendo la colaboración de las personas, primero, con la oración y el apoyo espiritual necesario para la perseverancia, y el apoyo económico, ya sea con la colecta que se realiza el día 3 de diciembre, o integrándose de manera mensual con algún donativo constante económico o en especie.

La red de ayuda es una gran familia, es parte fundamental de la “Familia Seminario”. Esta labor tan especial compromete a cada seminarista y sacerdote a orar por el Pueblo de Dios que, comprometido con su fe, se preocupa por el sostenimiento económico, a ser siempre agradecidos y solidarios, a unirse en la oración fervorosa y sincera, a comprometerse por formarse lo mejor posible y poder servir de forma más santa en los años venideros de ministerio.

La Familia Seminario es consciente de su gran responsabilidad y agradece sinceramente a todas las personas que buena voluntad que van ayudando a que todos los jóvenes seminaristas se configuren a la imagen del Buen Pastor.

Seminario Mayor Diocesano

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