“Deja, anda y bendeciré”. Cantamisa del padre Carlos Alberto Gutiérrez Gutiérrez

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Luego de un camino de preparación, se llegó el momento en que elegido eleve la patena del pan que da vida eterna y el cáliz que ha redimido todo pecado de la humanidad; llegó el momento en que se deja de ser uno para presentar a Aquel que dio la vida por todos, ese instante en que la fe y el amor se hacen tan pequeños en una hostia consagrada, al ser la primera vez en que se dirige y eleva las oraciones de su comunidad al Padre eterno. Es ese momento único para cada sacerdote.

Por ello, el miércoles 6 de diciembre, el neosacerdote Carlos Alberto Gutiérrez Gutiérrez, experimentó uno de los actos más importantes e inolvidables de su vida al entrar en la intimidad con quien lo llamó desde el seno de su madre para pastorear al rebaño que se le encomiende durante su ministerio sacerdotal.

Acción de gracias que decidió realizar en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en el municipio de Jalostotitlán; donde amigos, familiares, hermanos sacerdotes (de la Diócesis de San Juan de los Lagos como de la Tarahumara) así como su pastor, fueron testigos vivientes de la primera consagración de este sacerdote que ha sido llamado a una tierra de misión, donde dejará el olor a Cristo en cada uno de sus hermanos.

“Deja, anda y bendeciré: son palabras dinámicas que indican acción, de un trabajo dinámico, no estático. Dinámico porque siempre necesita estar en un continuo movimiento… un dar y recibir, teniendo distintos puntos de arranque… mismos que se han hecho presentes en la vida del joven sacerdote”.

“Padre Carlos, nunca olvides que tu confianza debe estar puesta en el Señor, pues Él es el que te ha llamado, el que te ha elegido, para que vayas y des fruto, ¿A dónde? Él te mostrará… deja que Él te haga fruto su de su amor”. Palabras que perdurarán en la mente y corazón de este sacerdote.

¡Felicidades!

Por: Héctor Javier Álvarez Romero, corresponsal.

Fotografía: Luis René Saldaña Ramírez.