Impulsos de un joven seminarista

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José Higinio García Gutiérrez

Seminario Menor de Atotonilco

Hola que tal, espero que se la estén pasando de maravilla mi nombre es José Higinio García Gutiérrez, tengo 17 años y estoy en sexto semestre de Preparatoria en el Seminario de Atotonilco el Alto, Jalisco.

Quiero compartirles un poco sobre mi historia vocacional. Para empezar, yo nací en Las Vegas, Nevada. A la edad de cuatro años me vine a vivir a la ciudad de Arandas. Mis padres siempre me inculcaban el temor de Dios y los valores cristianos. Ingresé a la primaria en una escuela Xavierana llamada “Centro Cultural Alteño”; desde que estaba en sexto de Primaria me gustaba asistir a los pre–seminarios Xavieranos, pero nunca me animaba a meterme.

En tercero de secundaria fue una decisión muy importante para mí, yo ya me estaba preparado para ingresar al Seminario Xaveriano, pues un mes antes de un sacerdote llamado Juan de Jesús Fuentes Hernández me había invitado a un pre–seminario Diocesano (Personalmente, yo no tenía idea alguna de la diferencia entre ambos seminarios). Tenía mucho miedo porque normalmente los pre–seminarios Xaverianos duraban sólo tres días y los diocesanos quince, pero al final me decidí por la opción diocesana.

No tenía idea de qué era un decanato, creía que todo se dividía por diócesis; no sabía que la Virgen de San Juan de Los Lagos era la Patrona de esta Diócesis aun cuando desde chico le tenía mucha devoción, por eso en parte siento que Ella fue quien iluminó siempre mi vocación.

Cuando estaba en primero de Preparatoria yo tenía muchos problemas familiares, mis papas se habían separado y entré en una gran depresión y pensé en abandonar el Seminario. En ese momento, el formador del Seminario Atotonilco era el Pbro. Juan Manuel Vázquez Aguirre y fue él quien me ayudo a salir de este problema.

Gracias al Seminario pude darme cuenta de que una persona vale mucho, que Dios y la formación humana y espiritual son las bases para llegar a ser un buen seminarista; y puedo decir que este sexto y último semestre de mi preparatoria lo voy a vivir al máximo, porque el Seminario si lo aprovechas te prepara para ser una buena persona, un buen seminarista y, en un futuro, un buen sacerdote o gran padre de familia. Ánimo y siempre saca esa sonrisa que llevas dentro.