Especial: El amor… ¿una realidad o una fantasía?

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Trabajo reporteril: Claudia Rojas y Héctor Javier Álvarez

Texto: Claudia Rojas Silva

Fotografías: especiales

Diseño creativo: Héctor Javier Álvarez Romero

A propósito de este 14 de febrero, día en que celebramos el amor y la amistad, el semanario el Mensajero Diocesano ha preparado una investigación especial para abordar el tema del amor e invitar a las parejas (desde el noviazgo hasta el matrimonio) a reflexionar acerca de la manera en la que viven el amor como pareja.

El amor como fuente de vida.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.” 1º Cor 13, 4-5.

Es común escuchar cada día a hombres o mujeres enamorados, que aman a una persona intensamente y que estarían dispuestos a dar todo por ese amor; lo cierto es que, si bien la naturaleza del ser humano lo lleva a amar y dejarse amar, también es verdad que no siempre el hombre o la mujer están dispuestos a afrontar con responsabilidad y paciencia las consecuencias o las llamadas “reacciones secundarias” de ese amor o del amor de pareja.

Pero vayamos por partes. ¿Qué es el enamoramiento? El enamoramiento es un estado afectivo que hace sentir una atracción profunda. Lo caracteriza la necesidad de estar constantemente con la persona amada, la felicidad extrema y la alegría de encontrar a alguien con quien compartir las cosas de la vida; sin embargo, el amor hace evolucionar a estas características y se adentra más profundamente, es decir, se abre a la acción y el amarse implica mucho más que palabras dulces o caricias de tiempos determinados; no tiene un periodo de tiempo.

El amor de pareja, sin embargo, es la unión de dos personas en busca de coincidir y aprender a empatar ideales para llegar a una comunión que buscará sus frutos mediante un vínculo que abraza todo este amor: la familia.

El amor: ¿noviazgo o fantasía?

El noviazgo es una etapa de tiempo determinado donde hombre y mujer buscarán conocerse para descubrir si es posible conectar dos choques de universos y hacerlos cohabitar en una misma armonía.

Aunque en la actualidad no se tiene un dato comprobable de si las parejas jóvenes son más propicias a contraer matrimonio o si los noviazgos largos son más propensos a vivir una larga vida marital, lo cierto es, que la experiencia única vivida por parte de la pareja es la que podría asegurar no solo progresar para llegar a la etapa del matrimonio, sino amar con honestidad y libertad a la pareja.

 

“No hay un tiempo definido (…)  Si yo tengo cuatro meses de novio y siento muy bonito porque está bonita y me hace sentir bonito, estamos en las dos primeras etapas, y yo decido casarme porque me hace sentir muy bien y digo: ¡wow! porque me siento genial con esta persona, ¡cuidado!, porque el tiempo no te dio para tener más experiencias”, explicó el presbítero Abel Sainz Mendoza, Asesor de la Comisión de Pastoral Familiar a nivel diocesano.

En el amor, el tiempo no es una garantía, explicó el presbítero Sainz Mendoza, pero el tiempo sabe enriquecer de experiencias a las parejas, pues a medida del conocimiento de las actitudes y respuestas de la persona amada, se saben afrontar momentos específicos de la vida como: la derrota, el duelo, el desapego, la frustración, el miedo, las diferencias personales, culturales, religiosas, entre otras.

“La Iglesia no señala un tiempo, sería un error pedir un tiempo; pero es muy comprensible que a mayor tiempo de noviazgo mayores experiencias que

permiten conocer mayormente a la persona; pero también el papa Francisco dice: <<cuiden los novios de no tener un tiempo muy prolongado de tal manera que ya no sepan si soy novios, esposos o que qué cosa>>”, dijo el padre Abel.

 

El noviazgo: preludio del matrimonio.

Damaris Neftaly Gutiérrez Álvarez y Jorge Armando Romo decidieron unir sus vidas seis meses atrás (29 de julio de 2017), y ambos reconocen que la comunicación es primordial, cuando los cambios recientes del noviazgo contrastan definitivamente con la responsabilidad del matrimonio, donde lo que antes era un gusto ahora es una necesidad, y lo que se podía definir por momentos hoy ocupa un lugar de tiempo completo.

“Hablando de novios, pues, no tuvimos ningún conflicto curiosamente, y pues ahora los conflictos han sido, creo que normales, pero pues han tenido una solución rápida, eso es lo bueno, que sí optamos por platicarlo y luego arreglarnos (…) Pues ahora hay que verla despeinada y ella me tiene que ver despeinado, pues ahí cambia un poquito más” detalló Jorge Armando, respecto a los cambios que han percibido a lo largo de estos meses.

“Todo esto nos obliga ahora a que nosotros ofrezcamos una catequesis lo más profunda, lo más concienzuda, lo más ardua, aunque parezca difícil, aunque la tarea parezca titánica para que podamos tener matrimonios más convencidos de lo que es un sacramento y de lo que significa vivir, no solo desde la vida ordinaria sino vivir una vida ordinaria marcada por la fe, una vida ordinaria donde Dios esté presente y sea el guía de nuestra vida”, explicó el presbítero Luis Flores Villa, señor cura de la parroquia Sangre de Cristo en Jalostotitlán y ex asesor de la Comisión de Catequesis Prematrimonial.

Prepararse para el matrimonio no debe ser menos importante que la etapa del noviazgo o la primera faceta del matrimonio. Un punto de atención es justamente, que la pareja comprenda la carga de emociones, acciones y resultados de una vida conyugal para comenzar a digerir que los cambios radicales que se vivirán con la respectiva pareja y que marcarán su historia de vida y, por lo tanto, también su psicología.

“Durante mucho tiempo le fuimos llamando las pláticas, fuimos insistiendo en que no eran pláticas porque en realidad es una verdadera catequesis la que necesitamos las personas, porque una catequesis es para toda la vida, la necesitamos todas las personas y la necesitamos en todas las circunstancias (…) Nos ha ayudado mucho a que contemos con matrimonios comprometidos en esta catequesis tan trascendental en la vida de la Iglesia y de la sociedad”, continuó el presbítero Luis Villa.

 

El matrimonio: ¿el amor es puesto a prueba?

Como han indicado los Padres sinodales, a pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, «el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes, y esto motiva a la Iglesia», Amoris Laetitia, Papa Francisco.

Si bien es cierto que actualmente se habla del matrimonio con ligereza verbal, también es verdad que la Iglesia sigue buscando las formas para que este vínculo sacramental no sea endeble para los futuros esposos; y, aunque las parejas reaccionan de diversas maneras ante la palabra matrimonio, lo cierto es que sigue siendo una institución que marca precedentes en la vida del ser humano.

“La comunión de personas solamente se alcanza con el don sincero de sí a la otra persona, en el don recíproco de las personas: yo me doy enteramente a ti, tú te das enteramente a mí”, explica el presbítero Abel Sainz Mendoza.

María Magdalena Martínez Pedroza y J. Jesús Veloz Macías unieron sus vidas un día primero de agosto del año 1959, desde ese día y hasta el 16 de noviembre del 2017, ambos permanecieron juntos sabiendo que su matrimonio era un estado de vida, en el cual debían poner todo su empeño y todo su amor, aceptando con tranquilidad que su separación algún día sería definitiva pero sin la intervención de sus desavenencias o conflictos conyugales.

“Te voy a decir una cosa que yo siempre les platicaba a los muchachos que se iban a casar: miren, es un amor, cuando uno está joven, sienten la atracción del otro, ¿por qué? Por tu juventud; es tu juventud siempre esa atracción. Vas entrando en los años, vas teniendo a tus hijos, vas teniendo tus enfermedades y vas caminando a la par, envejeciendo juntos, se pelea uno, va teniendo uno sus problemas pero sigue uno junto y sin pensar: ya me voy a ir porque ya me corrió o porque ya me dijo eso. No. Sigues con tu pensamiento firme de que es tu matrimonio”, explicó doña Malenita.

Desde la pérdida de su esposo, doña Malenita reconoce que se ha extraviado la mitad de sí misma y también que lo echa de menos con tanta intensidad que ha tenido que cambiar ciertos roles de vida a los que no le ha sido nada fácil acostumbrarse, sin embargo, y con lágrimas en sus ojos llenos de recuerdos, explica que si pudiera expresar algunas palabras a su marido le diría: “que sigamos luchando” y que nunca pensaría en la separación o divorcio como una opción.

Ceremonia religiosa- El matrimonio: ¿el amor es puesto a prueba?

 

El amor como una pesadilla

Por lo general, es más común escuchar en una canción el adiós al amor, el desamor vivido y el dolor que queda después de una ruptura que una vez fue felicidad estable y construida con base en la concordia; sin embargo, hemos de cuestionarnos, ¿realmente estamos esforzándonos por amar de verdad?

Las infidelidades, el desaliento, la falta de madurez emocional personal, factores externos que ejemplifican al amor como una cultura de momentos, las distracciones de hoy en día, falta de comunicación, entre otros, son parte del largo listado con el que nos podemos encontrar como principales enemigos para el amor de pareja, sobre todo del matrimonio.

“La mayoría de las personas que acuden aquí, muchos de ellos, es porque ya tienen una segunda relación, ya están viviendo con otra persona, han encontrado la estabilidad que no tuvieron en su matrimonio, felicidad, el respeto, la ayuda que antes no encontraron y cuando acuden aquí es para completar algo, verdad, para completar algo que es poder acercarse a la comunión sacramental; casi todas las personas expresan cuál es su motivo, lo que esperan, lo que desean, y las personas quieren encontrar paz, quieren cerrar ciclos que fueron dolorosos y quieren llevar su vida bien”, explicó el presbítero Trinidad Antonio Márquez Guerrero, Vicario Judicial de la Diócesis de San Juan de los Lagos.

Actualmente, la búsqueda de la nulidad el matrimonio se ha vuelto más recurrente en nuestro país y en el mundo, así como la demanda de la disolución de un matrimonio y el divorcio civil; y aunque es más propicio que un trámite como este sea dado en las ciudades con mayor población, ninguna pareja está exenta de los resultados de estos acontecimientos, que no son como lo que ofrecen algunos contenidos de la vida diaria, es decir, como si el cónyuge se quitara un peso de encima o si nada hubiera sucedido, sino que las secuelas de esa ruptura, sobre todo de un matrimonio, llevaran implícito un proceso de recuperación psicológica y social que podría ser incluso de años, en la mayoría de los casos.

“Los matrimonios no fracasan por falta de amor, fracasan por la incapacidad de la persona; el amor se va a ver materializado en actitudes de responsabilidad, de trabajo, de ayuda mutua, de procurar la propia felicidad y la felicidad del otro, no es de amor, es la inmadurez (…) No es que se acabe el amor, es otra realidad que tiene qué ver con la madurez de la persona”, dijo el presbítero Trinidad Antonio Márquez.

 

Las recomendaciones nunca están de más ante una decisión tan importante como el proyecto de vida de un ser humano.

 

“No dejen a Dios, porque en el hogar, en el matrimonio deben ser tres. El esposo, la esposa y Dios; o Dios en medio de ellos. Nada más. Que luchen por su matrimonio que no se venzan a la primera”, aconseja María Magdalena a los matrimonios jóvenes y a los que pasan por dificultades.

De acuerdo a la experiencia que le dieron 58 años de matrimonio a doña Malenita, el amor, el perdón y el olvido, son los tres aspectos por excelencia que debe llevar un matrimonio donde se profesa el amor verbal, que han determinado una vida juntos y que han sellado ese compromiso ante Dios. “Amor, perdón y olvido. Si tú amas, tú perdonas, tienes que olvidar. Porque si estás recordando que ya me hizo esto y que ya me hizo el otro, si estás recordando pues no. Tienes que olvidar. El que ama perdona, y el que perdona olvida. No se tiene que acordar (…) Tienes que perdonar si tienes un amor tan grande”, insistió.

 

“Que valoren, sopesen muy bien y aprovechen muy bien las cosas buenas que hay en su familia, los consejos de su familia; que escuchen las voces a favor y en contra cuando ellos comiencen a platicar, a compartir que se van a casar. Que los noviazgos sean de verdad, de conocimiento porque muchos de los casos tenemos que tienen relaciones sexuales, empiezan a tener relaciones sexuales en el noviazgo y eso condiciona demasiado la orientación al matrimonio; nos quita libertad y debemos tener eso presente. Que los trámites que les piden en sus parroquias no los vean como meros trámites, que aprovechen las pláticas prematrimoniales y no los vean como un requisito; y que si tienen dudas todavía están a tiempo, y es mejor esperar un poco más a pasar por una experiencia dolorosa” reiteró el Vicario Judicial.

Fuentes:

Biblia Latinoamericana

Cancillería de la Diócesis de San Juan de los Lagos

Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia (sobre el amor en la familia) del Santo Padre Francisco.

http://www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/13_de_febrero_Informacion_estadistica_sobre_las_relaciones_de_pareja

INEGI

Tribunal Diocesano (Diócesis de San Juan de los Lagos)

Universia México

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