Entrega, voluntad y providencia Caravana de la Fe 2018

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Cada primero y dos de febrero  San Juan de los Lagos recibe millones de peregrinos en una gran caravana, la cual es conocida como la caravana de la fe.

Esta expresión de piedad popular que comienza partiendo desde la Ciudad de México con un pequeño número de integrantes a los cuales se les van sumando a su paso hacia San Juan de los Lagos, más y más peregrinos que llegan a formar grandes grupos organizados y terminan siendo una gran caravana de cientos de miles de personas.

Pero, ¿cuál es el motor principal que dirige su peregrinar?

¿Qué los mueve a caminar tanto en tan precarias condiciones?

¿Qué recompensa obtienen al final?

Algunos dicen que su peregrinar es por fanatismo, otros que por ignorancia y algunos más que por engaño de la Iglesia. Lo cierto es que creo que ninguna de estas respuestas es correcta, pues simplemente es un corazón que va en busca de su Creador.

Entrega, voluntad y providencia es el estandarte que ondea el corazón de cada peregrino, pues solo un alma que confía, es capaz de donarse a sí misma como sacrificio y en la plena libertad por voluntad  abandonarse en las manos de su Creador con la confianza ciega en la providencia de Dios.

Generación tras generación van transmitiendo a sus hijos el amor, la fe y devoción a María Santísima y a su divino Hijo, Luz que alumbra el mundo.

El peregrinar termina una vez celebrada la Santa Eucaristía en la cual se realiza una procesión con las velas, símbolo de la luz que Cristo vino a traernos al mundo. Monseñor, Jorge Alberto, Obispo de la diócesis mencionaba en la Celebración Eucarística que “Jesucristo es la luz que nos guía a la salvación eterna”.

Y continuó diciendo: “Hoy todos estamos llamados a manifestar, de una manera externa con nuestras velas, pero también con nuestro buen testimonio esa luz de Cristo que habita en nosotros, en nuestra vida, en nuestro camino, en nuestra buena voluntad.

Debemos negarnos a nuestros egoísmos, sobre todo cuando maltratan la paz, la luz, la vida, la alegría, la buena oportunidad para nuestro prójimo.

Venir aquí quiere decir que aceptamos a Cristo como nuestro Rey, como nuestra luz. Así como el anciano Simeón, también les invito a que, nosotros tomemos de los brazos de María a la Luz, que es Cristo; pero también a que como María, los demás reciban de nosotros, la palabra, el buen testimonio de vivir en la luz, con una actitud de vivir la fe.

Que los que creemos en Cristo transformemos nuestra vida y construyamos entre nosotros, como María lo hace, un Reino de esperanza, un reino de vida, un reino de alegría, un reino de plena realización, un reino con los valores del Evangelio”.

“¡Bendito sea Dios que nos ha reunido para manifestarnos su amor a través de María Santísima!”

Información completa de la celebración Eucarística de la solemnidad de la Presentación de Jesús al Templo, día de la virgen de la Candelaria y la purificación de María, en la edición impresa número 884 del Mensajero Diocesano.

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