Información: dominicos.org/quienes-somos/santo-domingo-de-guzman/iconografia/

El día 5 de agosto en el templo de San Antonio de Padua, en Tepatitlán de Morelos, Jalisco; vecino inseparable de una de las comunidades religiosas que forman  la Cuarta Provincia llamada  San Juan Macías de Occidente de México de la Congregación de Hermanas Dominicas de la Doctrina Cristiana se dieron cita junto con los feligreses del lugar en punto de las 13:00 horas para dar gracias al Señor por tan admirable padre espiritual, Santo Domingo de Guzmán, y por 70 años de fundación. La celebración Eucarística fue presidida por el presbítero Elías Melano González.

BIOGRAFÍA

Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, Félix de Guzmán y Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

Durante siete años fue educado por su tío el Arcipreste, Gonzalo de Aza, hasta los catorce años en que fue a vivir a Palencia: seis cursos estudió Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia. Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo canónigo regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vendió sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomendó la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompañó al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, y en sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehusó a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra. En 1215 asiste al Concilio de Letrán donde solicita la aprobación de su Orden. Será un año después, el 22 de Diciembre de 1216, cuando reciba del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retornó a Francia y en el mes de agosto dispersó a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Meses después enviaría los primeros frailes a Bolonia.

En la fiesta de Pentecostés de 1220 asistió al primer capítulo general de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactó la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente capítulo celebrado también en Bolonia, acordaría la creación de ocho provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

En la actualidad lo celebramos el 8 de agosto.