Enséñanos, Señor, el camino de la vida

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Fiesta al Señor de la Salud 2017

 Señor de la salud, por tu infinito poder… en pecado mortal no nos dejes perecer

¿Qué tiene el Señor de la Salud que cautiva tantos corazones?

¿Qué vemos en él que a tantos enamora?

¿Será su cruz grabada o su corona de victoria?

¿Será el realismo de sus heridas o la serenidad de su mirada?

¿Qué hay en el ‘encueradito’ como algunos le llaman?

El Señor de la Salud tiene la sencillez de la pasta del maíz; la humildad de las cosas grandes; la fortaleza del agustino que lo trajo a este valle; y el cariño del indígena que lo cuidó con tanto amor…El Señor de la Salud tiene la esperanza del campesino que ha echado al surco la semilla; y la alegría del músico que le toca y le canta de noche y de día. Éste hombre sabe llenar las calles de su pueblo con pólvoras y Aves Marías, con repiques y procesiones; con fiesta y algarabía…

¡Este es el Hijo de Dios que ha bajado del cielo! ¡Este es el Hijo del hombre que ha sido elevado, levantado para nuestra salvación! Este Cristo no sabe de condenas, ni reproches  ¡Este es el que sabe de cielo abierto, de perdón y misericordia para con todos! En su rostro contemplamos el amor del Padre y en sus llagas contemplamos su entrega generosa.

A Él le hemos celebrado en Tototlán, Jal. durante este decenario (17 al 26 de mayo) pidiéndole: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida”. Y, como respondiéndonos, los adornos del templo nos han marcado el camino: Los 10 Mandamientos, camino de alianza y felicidad.

Cada jornada empezaba con el repique de alba (5:45 am) que animaba al pueblo a reunirse a rezar; luego el Rosario de aurora (6:15am) por las distintas colonias del pueblo y las misas matutinas (7am y 8am). A mediodía, siempre una peregrinación de las comunidades vecinas se hizo presente para celebrar la Santa Misa. Por la noche, a las 8pm., se celebró cada día la Misa Solemne, que concluía con la bendición del Santísimo Sacramento, el rezo de la novena y la imposición de la corona del Señor de la Salud a todos sus devotos. Después seguía la pólvora, la música, la convivencia familiar y la plaza abarrotada entre bandas y juegos.

Como en toda fiesta patronal, en estos días incluyeron la celebración de las confirmaciones; las primeras comuniones de muchos niños y niñas del pueblo; la unción de enfermos; la institución de Proclamadores de la Palabra y, como un regalo especial de Dios, este año celebramos el cantamisa del Pbro. Horacio Monreal casi al empezar el decenario.

La Fiesta terminó con la tradicional romería. El viernes después de la Ascensión, en Misa de 11:00 am presidida por el Sr. Obispo Felipe Salazar, se realizó la ‘bajada’ de la imagen del Señor de la Salud. Nuestro Señor quedó recostado casi seis horas mientras una multitud pasaba a venerarlo con sus besos, con sus oraciones y con sus objetos religiosos. No todos pudieron acercarse, porque a las 6 pm salió de su templo, a pesar de la amenaza de lluvia, a mirar el cariño de sus hijos que fueron tras él (algunos descalzos, algunos vendados, algunos gritando vivas) en el recorrido que se había adornado en su honor.

Aquel día, bastó con que el Señor regresara a su santuario para que la primera lluvia del temporal cayera sobre el pueblo. Como es costumbre, después de Misa de 8pm el Señor de la Salud fue elevado hacia su trono en el retablo parroquial, esperando las próximas fiestas (2 al 11 de mayo de 2018) para bajar de nuevo a bendecir a sus hijos.

Son admirables las muestras de cariño que suscita el Señor de la Salud, como numerosa y apenas controlable la multitud que lo seguía. Así se renueva la vida de nuestro pueblo y se refuerza la fe la Iglesia. Que Él siga guiando nuestros pasos. ¡Que viva el Señor del a Salud!

Padre José de Jesús Ramírez González