¡Animémonos a soñar!

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Por: Presbítero Luis Flores Villa 

El papa Francisco recordando a san Alberto Hurtado dijo: “está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien”.

En nuestros tiempos se comenta mucho que las generaciones actuales hemos perdido el sentido de la utopía, o sea, que hemos perdido los ideales, los grandes objetivos, las metas más sublimes que estén en nuestras posibilidades. El problema viene ocasionado porque la cultura actual está marcada por lo instantáneo, lo que nos dé resultados ya sin tener que esperar y esperar, es una manera diferente de vivir, todo es rápido o más aún meteórico, el tiempo ha tomado un ritmo marcado por la velocidad, donde pareciera que jamás lo vamos a poder alcanzar; por eso esta forma de vida nos va conduciendo a esperar que, si se van a hacer las cosas que se hagan ya, que, si tenemos un sueño, este se cumpla hoy. Los canales de televisión cuando inician un nuevo programa tiene solo una oportunidad para que consiga la audiencia que se fijaron, en caso de que la primera vez no logre las metas, entonces lo sacan del aire.

Con motivo del ambiente que vivimos y con el reto que tenemos de aprovechar todas las riquezas que tenemos en la cultura actual, a nosotros nos corresponde buscar la manera de sacarle jugo a tantas bondades que tenemos ahora, a conocer y asimilar todas las ventajas que nos ofrece la forma de ser del mundo de hoy. Para lograr dichas metas que hay en todo corazón humano, necesitamos volver a soñar,  tomarnos la vida en serio y bajarle a la velocidad con la que vivimos para que nos tomemos un tiempo de análisis para ponernos a pensar: ¿qué queremos? ¿a dónde vamos? Mientras más profundicemos en este plan de vida, más claro tendremos el objetivo de nuestra vida. Tratemos de recuperar la memoria de aquellos hombres que hicieron posible el cambio de la vida, los que tuvieron un sueño y trabajaron hasta dar su vida por ello.

En este año, en el que conmemoramos 50 años del asesinato de Luther King (04 de abril de 1968). Una de sus frases que más impactaron en el mundo fue: “Lo que me preocupa no es el grito de los malos. Es el silencio de los buenos. Más que la violencia de pocos, me asusta la omisión de muchos”. Él explicaba: “una persona que no descubrió nada por la que aceptaría morir, no está todavía lista para vivir”. También en esta semana millones de mujeres salieron a las calles de los Estados Unidos y de diferentes lugares del mundo para protestar contra Donald Trump, le pedían la igualdad de la mujer, que puedan tener más oportunidades de vida con la intención de superar la discriminación, el mal trato a las mujeres.

 

Luther-King dijo: “Tengo un sueño”. 

“Mi sueño es vivir en un mundo en el que mis hijos negros puedan andar de cabeza erguida y convivir de igual a igual con sus colegas blancos, (…) Sueño con un mundo en el que pueda ver a mis hijos juzgados por su personalidad y no por el color de su piel».

Conclusión: A lo largo de la historia de la humanidad siempre han surgido hombres que tienen un sueño para el bien de los hombres, en todos los tiempos sigue habiendo gente que alimenta ese ideal y se dispone a enfrentar todos obstáculos y desafíos para realizarlo. Nosotros los cristianos encontramos en los santos ha grandes hombres que tuvieron sueños, que se imaginaron que otro mundo podría ser posible, que la vida no todo el tiempo tenía que sea igual para ellos y para los demás; fue el ideal de vivir el Evangelio lo que los llevó a entregar su vida a los demás, a poner todos los dones que habían recibido de Dios al servicio de la causa que vislumbraron.  Los invito para que sigamos alimentando los sueños y creamos de verdad que sí podemos hacer algo, que no todo está perdido porque Jesucristo está con nosotros.

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