Misa de Agradecimiento a bienhechoras y bienhechores

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A lo largo de la vida de Seminario, cada uno de los seminaristas vamos compartiendo el camino con distintas personas que nos ayudan en nuestro camino configurativo con Cristo: familia, amigos, formadores, el pueblo de Dios, etc., pero de manera muy discreta se encuentran nuestros bienhechores.

Los bienhechores del Seminario bien pueden ser económicos, es decir, aquellas personas que van compartiendo de sus bienes materiales mediante la Red de Amigos y Bienhechores del Seminario, que mes a mes aportan para nuestra formación, pero hay otro tipo de bienhechores que nos ayudan de una forma distinta, lo hacen, en un primer momento, ayudándonos a lavar nuestra ropa semana con semana.

Tal vez este hecho para muchos pueda resultar irrelevante, sin embargo, para cada seminarista, el hecho de tener una bienhechora significa mucho más que ropa limpia, significa, tener una familia generosa que nos acepta como un integrante más. Sin duda que los y las bienhechoras que en la ciudad de San Juan de los Lagos prestan este servicio lo hacen con una disponibilidad de espíritu, de ir más allá, de también comprometerse con la formación de los sacerdotes, pues nos recuerdan a todos y cada uno que venimos de una familia, que solos nunca llegaremos a nada, que necesitamos del apoyo de la comunidad, que necesitamos de humildad, que debemos aprender a amar en cualquier lugar en que estemos.

Es significativo que el servicio de los y las bienhechoras es por pura generosidad y amor a los sacerdotes, y es por ese motivo que como Familia Seminario hemos convocado a estas personas generosas a celebrar la fe junto con nosotros.

El pasado jueves 1 de junio, en las instalaciones del Seminario Mayor, hemos celebrado la Eucaristía teniendo como intención pedir por cada una de estas personas. La celebración, presidida por el Pbro. Pedro Medina, estuvo llena de emotividad. Nos recordó a todos este gran don, que, viniendo de manos cansadas y generosas, nos ayudan a seguir llenos de esperanza en la formación sacerdotal.

Después de habernos alimentado con el alimento espiritual también compartimos el alimento material proporcionado por el Seminario y tendiendo como animadores musicales de la cena al ensamble musical Ágape y el grupo norteño Amor Prohibido, conformados por seminaristas, vivimos un pequeño espacio de fraternidad y convivencia. Casi al final pudimos ver el mensaje que nuestro Obispo Jorge Alberto Cavazos dirigió como signo de agradecimiento a todos los que con su cariño se hacen segunda familia de los seminaritas-

Nuestra actitud es sin duda el agradecimiento por esta labor discreta y sencilla, por el amor con que sin duda somos tratados, por los momentos especiales que nos comparten. Si bien es un acto pequeño, es una muestra de la gran estima que todos los seminaristas y muchos sacerdotes de nuestra diócesis sentimos por estas personas tan especiales que se unen a la gran Familia Seminario. Pidamos al Buen Pastor, que siga suscitando pastores para su servicio, y también personas generosas que ayuden en su formación integral.

Simplemente ¡Gracias!